Tecnologí­a

En 1992, el autor Neal Stephenson escribió una novela titulada Snow Crash, un post William Gibson, no del todo ciencia ficción, no del todo ahora-fi hilo. En el mundo de Snow Crash, Internet, que todaví­a era principalmente una red académica a principios de la década de 1990, es algo en lo que te metes con las gafas de realidad virtual. Sofocar un bostezo si se desea, pero era 1992. Era original en ese momento.

El personaje central, que va por el nombre inverosí­milmente ficticio de Hiro Protagonista, se encuentra en demanda como una especie de detective tecno, financiado por personas para las que el dinero no es un obstáculo. Para ayudarlo en sus investigaciones, se le ha dado acceso a una pieza de software enormemente costosa llamada, simplemente, Tierra.

Para citar el libro, la Tierra es “la interfaz de usuario que CIC utiliza para realizar un seguimiento de cada bit de información espacial que posee: todos los mapas, datos meteorológicos, planes arquitectónicos y cosas de vigilancia satelital”. Es una interpretación integrada de fuentes de datos de todo el planeta, visible como un todo 3D o en cualquier nivel de detalle que desee. Stephenson’s Earth es una pieza de software capaz de agregar y mostrar información de un gran número de fuentes de datos, casi en tiempo real; Google Earth es una pieza de software capaz de agregar y mostrar información de una base de datos de imágenes existentes. No tan bueno, pero no muy lejos. Y puedes descargarlo ahora. gratuitamente.

Lo encantador de Google Earth es que solo es factible debido a los avances en computación que muchos de nosotros hemos burlado. Prácticamente todas las PC de escritorio en el mundo occidental ahora tienen suficiente potencia gráfica para ejecutar la sofisticada interfaz gráfica 3D de Google Earth. Hasta ahora, incluso yo he sido culpable de cuestionar el punto de construir rutinariamente un potente hardware de gráficos 3D en PC que inevitablemente se acostumbran a picotear correos electrónicos y buscar vuelos baratos, pero aquí­ está la bofetada en la cara que merecí­a por ser tan conservador.

Y parece que, afortunadamente, así­ como el hardware ha llegado al punto en el que la primera encarnación de Google Earth se ha vuelto factible, nosotros también lo hemos desarrollado. Piense en el HTML, Internet basado en texto como el arenero en el que todos jugamos, metafóricamente orinamos y luego tuvimos que seguir sentados, saltando y deseando que no hubiéramos hecho el peeing bit. El proyecto Wikipedia ha demostrado que en su mayor parte hemos crecido, somos más responsables y al menos marginalmente menos propensos a volver al arenero y hacer lo mismo.

A pesar de esto, el servicio de la comunidad de Google Earth podrí­a sufrir los mismos problemas que Google el motor de búsqueda: una baja relación señal-ruido a veces y anuncios continuos que no desea para cosas que no necesita. Pero la belleza de la metáfora visual de la Tierra es que hay una defensa contra eso: las capas. A diferencia del resto de la Web, la interfaz de Google Earth tiene la capacidad de separar claramente los servicios oficiales y potencialmente de pago (capas de datos como redes de carreteras) de las capas con orí­genes menos confiables (las capas de la Comunidad de Google Earth). Imagí­nese tener una vista de todo Internet, con una casilla de verificación marcada como ‘ocultar la escoria’. Casa maravillosamente la controlabilidad editorial de una enciclopedia con la accesibilidad sin restricciones de Internet.

La cosa no acaba ahí­. Cuanto más lo usas, más te das cuenta de que Google Earth es esencialmente una interfaz de motor de búsqueda que está inherente y perfectamente en sintoní­a con las estrategias humanas para asimilar y digerir datos: vivimos en un mundo espacial y nos gustan las metáforas visuales y localizadas de la interfaz. Una interfaz espacial es una forma increí­blemente efectiva de ordenar y encontrar lo que es relevante para usted. Piense por un minuto en cómo, si ya lo ha descargado, encendió Google Earth por primera vez e introdujo un simple código postal de siete dí­gitos. Google Earth te llevó instantáneamente a tu casa, un proceso tan natural que lo que realmente estaba haciendo hay que señalarlo: se estaba arrasando a través de terabytes de datos para presentar la pequeña parte que te importaba. Los metadatos geográficos hacen que la información sea enormemente más fácil de encontrar: la metáfora espacial es un filtro de datos extraordinariamente poderoso.

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